Tal vez mañana pueda entender si mi destino era amarnos, y al irme sólo cometí la más absurda equivocación. Quizás el tiempo logre poner todo en su lugar, y me de la oportunidad de reparar los errores que por cobardía estoy pagando. De repente queden por delante muchos días grises para poder olvidar aquella noche de entera felicidad.
La vida está compuesta por una serie de decisiones, consecuentes una de la otra. Sólo una palabra, un “adiós” dicho sin pensar, puede destruir dos vidas, un amor, un futuro compartido. También un “te amo” fingido, dicho por el temor a la incertidumbre, puede esclavizar lo suficiente para que lo que un día supo ser una historia feliz, se vuelva un cuento de horror.
Siempre me pregunté por qué no existe un escudo para los sentimientos, algo que permita elegir cuándo y de quién enamorarse. Cada vez que la vida decide cruzarnos repites la misma pregunta, esperando, tal vez, un resultado diferente. “¿Alguma vez me amaste, o lo nuestro sólo significó una aventura?”, pronuncias, sin imaginar el daño que lográs hacerme. Entonces, sonriendo cómplice, te respondo: “Si lo nuestro hubiese sido amor, estaríamos juntos, nunca dejo ir a lo que quiero”. Luego, todo vuelve a repetirse como un disco rallado que aturde con la misma melodía. Te vas, y mientras miro como te alejas, murmuro para mis adentros que es mejor así, intentando convencerme de que seguir a tu lado era un suicidio a plazo fijo.
Sólo pude llamarte mío una noche. Y te amé como sólo ocurre una vez en la vida. Cuando al despertar comenzaste a hablar sobre seguir con nuestras vidas para no hacerle daño a nadie, mientras planeabas donde y cuando vernos a escondidas, en mi mejor actuación fingí que sólo me había dejado llevar por la pasión, y mientras te marchabas enojado, cerrando la puerta, dije algo que no llegaste a oir: “Aunque cada uno regrese a su matrimonio por ser un buen padre o madre, quisiera verte junto a mi al final”.
Linda historia, por cierto… aunque el final, que parece incierto, tenga secuelas a través del tiempo. ¿O no es buena?. Sólo lo saben sus protagonistas, aunque se hayan quedado con una duda que persistirá a través de los años, de la vida. ¿Sacrificio mutuo o indecisión?; ¿valentía o todo lo contrario?. En fin…